Hybris, una causa de la mala elección de pareja

hybris

 

La elección de pareja: ¿Por qué elegimos parejas que no nos hacen felices?

Hay veces en las que vemos que gente de nuestro alrededor o nosotros mismos, vamos encadenando relaciones. A veces también nos fijamos en un perfil de pareja similar y, paradójicamente es negativo para nosotros, ya que la relación siempre acaba en fracaso o acabamos experimentando la decepción de no ser amado o querido como se esperaba. Algunos de estos  perfiles son muy claros y están normalizados en la sociedad. Seguro que en algún momento habrás escuchado frases como me gustan los/las “malotes”, rebeldes, independientes…

Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Qué nos lleva a buscar el perfil de relación que por norma general está destinado a volver a repetir escenas de insatisfacción y fracaso? ¿Qué fiera queremos aprender a domar?

Desde esta idea, el psicólogo José Luis Martorell desarrolla el concepto Hybris”.

¿Qué es el \»Hybris\»?

Hybris es un término que viene de la mitología griega que hace referencia al impulso por transgredir los propios límites, aunque sea enfrentándose a las leyes divinas, humanas o de la naturaleza.  En resumidas cuentas, es empeñarse en lo imposible, en un pulso eterno que siempre se pierde pero que anhelamos tremendamente poder ganar.

La idea es que este hybris, que nos impulsa a buscar parejas similares una y otra vez, está basado en la relación de carencia que hemos tenido con alguno de nuestros progenitores. Relación en la que hemos esperado algo de ellos que nunca ha llegado, pero que sí hemos podido ver cómo se lo daban a otras personas (hermanos, vecinos, algún famoso o un ideal…). Por lo que nos quedamos atrapados en intentar buscar ese reconocimiento que nunca va a llegar, buscándolo en la pareja.

El papel del progenitor

De manera que, nos acaban atrayendo personas que psicológicamente se parecen al progenitor del que sentimos la carencia, ya que estas nos permiten seguir intentando ganar ese pulso. Esto parece muy obvio pero desgraciadamente es un proceso inconsciente difícil de detectar en el momento de elegir pareja o sentirse atraído por alguien.

A veces, puede ocurrir incluso que lleguemos a conseguir ganar este pulso y que consigamos el reconocimiento en la pareja que no obtuvimos del progenitor. Pero esto tampoco nos calma, ya que en un primer momento nos sentimos felices pero después aparece la insatisfacción, ya que la aprobación o reconocimiento que queríamos era de nuestro progenitor. Esto es algo difícil de reconocer, ya que en cierta parte, la persona cree que ya ha superado esa relación con el progenitor, puesto que ahora es capaz de que no le afecte esa carencia o de poder expresársela o enfadarse con el progenitor. Sin embargo, no se ha conseguido salir de esa dinámica, de ese pulso, en el que se metió con él en su momento.

¿Cuál es la solución? El trabajo en consulta

  • Lo primero sería poder responder a la siguiente pregunta: ¿Qué quisiste escuchar/recibir/sentir de tus padres que no escuchaste/recibiste/sentiste?
  • Después identificar cual es el patrón que repetimos en la pareja, para ello nos puede ayudar conocer:
    • ¿Cómo son las parejas que te gustan?
    • ¿Cómo son las posibles parejas que se han interesado por ti pero no te han gustado?
  • Una vez identificado esto, el trabajo está en asumir que es imposible ganar ese pulso y en elaborar el duelo que supone la renuncia a ese reconocimiento, asumir que no va a llegar.
  • Y por último, la persona debe buscar qué tipo de reconocimiento, trato o amor quiere de los otros. De este modo, comienza a fijarse en personas que la quieren tal como es, sin necesidad de tener que esforzarse por conseguir ese amor.
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