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El virus de la soledad


Llevamos hablando sobre el coronavirus (Covid-19) mucho tiempo, más del que nos gustaría a todos/as, pero en esta ocasión queremos profundizar en cómo puede afectar emocionalmente a las personas que se contagian del virus, no desde un plano fisiológico sino desde la parte psicológica.

El virus de la soledad

Una de las primeras medidas que se tomaron en cuenta fue el aislamiento social, permanecer en casa para evitar la difusión de la pandemia. En ese momento pudimos sentir seguridad, por estar cuidándonos, por estar protegiendo a los seres queridos. 

Sin embargo, esta situación se ha extendido en el tiempo, por lo que ha podido generarnos un sentimiento de incertidumbre sobre la cuestión de cuándo va a ser el momento en el que todo vuelva a la normalidad, produciendo ansiedad, angustia y miedo. Por otro lado, también hemos podido sentir lo contrario, apatía, inapetencia, por el hecho de no poder hacer nuestra vida habitual, quedándonos bloqueados/as en sentimientos depresivos, de tristeza y desolación. 

Unido a todo esto, en consulta, hemos empezado a ver que algunas personas, que han pasado el coronavirus, han conectado durante el tiempo de la enfermedad con un sentimiento de soledad extremo, un vacío existencial a nivel profundo, que en ocasiones ha provocado una crisis, viniéndose abajo los mecanismos de defensa que, hasta ese momento, les estaban “funcionando” en su vida diaria. 

La soledad a la que nos obliga el covid-19, si no se transita de manera saludable, puede enfermarte. Por ello, si lo necesitas, te proponemos una serie de pautas a tener en cuenta de cara a poder gestionarla de manera adecuada:

  • Es una situación temporal, haz lo posible por poner límites a la impaciencia. Que ahora no puedas hacer lo de siempre, no significa que no vayas a poder hacerlo más adelante.
  • Siempre que puedas, mantén una rutina que te ayude a estar ocupado/a. 

Por ejemplo: 

    • Puedes seguir entrenamientos para estar en forma de manera online.
    • Planifica tu día para poder alimentarte bien, cocinando alimentos que te proporcionen la energía necesaria que tu cuerpo ahora está pidiendo más que nunca.
    • Sigue conectado/a con tus seres queridos/as, tanto telefónicamente, como por videoconferencia. Lo que necesites. Puede ser que necesites estar un tiempo sin contactar, pero también es importante que puedas sentir el cariño de los/as demás. 
    • Duerme las horas suficientes para poder estar descansado/a.
  • Si lo crees conveniente, puedes iniciar terapia psicológica online, al menos durante un tiempo, luego podrás acudir de forma presencial. Así la situación no se cronificará y podrás ir sintiéndote un poco mejor a medida que pasen los días. 
  • En la medida de lo posible, sigue siendo tú. Es decir, hay cosas que no puedes hacer ahora, pero otras están aún en ti. Reflexiona y mira a ver si puedes continuar con algunas de ellas. 
  • A la hora de hablarte, evita los términos extremos. Es decir, no es el momento de decir “nunca más”, “jamás”, “siempre”, “nada”, “todo”, … Dedícate una mirada amorosa, compasiva, comprensiva y muy muy respetuosa. 

Compartir con alguien tus sentimientos, sobre cómo te estás sintiendo, quizá no resuelva la situación, pero estamos seguras de que te aliviará, te servirá para poder escuchar otras perspectivas, sentirte apoyado/a y acompañado/a. 

La situación puede que te obligue a estar solo/a, pero no lo estás.

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