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El amor ya no es como antes


Y llega un día en el que te das cuenta que ya no es como antes, que aquellas cosas que tolerabas de tu pareja, actualmente ya no puedes con ellas y acabas recriminándolas. Incluso te colocas en un lugar de perseguidor/a, reprochando casi todo lo que hace.

Este momento, aunque es muy doloroso, también es un comienzo para darte cuenta. Es una oportunidad para reflexionar sobre lo que pueda estar pasando, o bien contigo, dentro de ti, o bien con la pareja, en vuestra relación.

Profundicemos un poco en este momento y veamos posibles alternativas:

  • No siento lo mismo.

Bien, soy consciente de que algo ha cambiado entre nosotros/as, no veo a mi pareja como antes la veía y siento que lo antes sentía ya no lo siento. Este momento no tiene por qué ser negativo. De hecho, es natural y saludable que, con el paso del tiempo, dejemos de idealizar y veamos a la persona como lo que es, sin añadir esos “extras” que habíamos puesto en él/ella porque “yo quería verla así”, porque “yo quería que esa persona fuera eso”.

  • No siento lo mismo y está bien, quiero seguir a su lado.

Me he permitido conocer a mi pareja y, al hacerlo, he podido ver que algunas cosas no son como yo creía (o quería que fuesen) que eran. Y está bien. Me gusta poder ir sintiendo desde la calma mis emociones, aceptar que mi pareja es quien es y eso no afecta a mi amor por ella. Sigo admirando muchas cosas que le pertenecen, quiero continuar compartiendo mi vida con ella y darme la oportunidad de seguir creciendo juntos/as.

  • No siento lo mismo, no sé lo que quiero y me enfado.

Hay muchos temas pendientes entre nosotros/as, siento que ya no existe la confianza que había antes porque no hemos podido reparar las dificultades que hemos tenido anteriormente. Ahora, sin ser conscientes de ello, jugamos al conflicto, a tirarnos cosas en cara y sufrimos mucho. Me doy cuenta que no soporto de ella muchos pequeños detalles que antes pasaban desapercibidos, me molesta cuando pasea por la casa mientras habla por teléfono, me irrita que diga que todo va a ir bien y luego ver que yo no lo veo así.

¿De dónde viene ese enfado tuyo? ¿Puedes ver lo que es tuyo (tus expectativas, tus mochilas) y estás poniendo en la otra persona? ¿Puedes expresar lo que necesitas? ¿Te lo permites?

Es importante que puedas hacerte estas preguntas y que las respondas desde la honestidad contigo mismo/a, que pongas el foco primero en ti y puedas ver qué te pertenece y qué es de tu pareja.

Si consideras que necesitas resolver cuestiones personales es un primer paso, para después poder seguir construyendo en la relación.

  • No siento lo mismo y estoy muy triste.

La tristeza es una emoción que nos conecta con nosotros/as de un modo profundo, duele porque echo de menos lo que había y ya no hay. Siento nostalgia al recordar cómo eran mis sentimientos por mi pareja anteriormente y cuáles son ahora.

Es una sensación de pérdida, de querer volver atrás y permanecer en ese tiempo en el que era feliz con mi pareja.

Es un momento doloroso, incluso impacta.

Pero deja de doler.

Con el tiempo, y manteniendo hábitos saludables de salud mental, llega la aceptación. Es el proceso de aprender a digerir que, a veces, las cosas no son como nos gustaría que hubieran sido.

Y también sentir que sigue habiendo cosas maravillosas que nos volverán a emocionarnos.

Y esa es la vida.

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