Caricia


Caricia… Si al leer esta palabra te ha venido una imagen de unas manos acariciando a alguien o a algo, probablemente hayas podido “viajar” hacia una sensación, la del contacto, la del reconocimiento de que algo o alguien está al lado, de que ES, de que EXISTE.

En esta acción, hay dos partes. Por un lado, está quien la emite, por otro, quien (o qué) la recibe. El término caricia no sólo es el contacto físico, sino que también incluye las palabras, los gestos, los actos, el tono, los detalles, el cuidado, etc.

Todos los seres humanos, yo diría incluso todos los seres vivos, necesitamos sentir, para poder vivir saludablemente, que somos acariciados por alguien; vendría a ser el reconocimiento de que existimos, de que importamos. Cuando no es posible que exista un “otro” quien nos facilite esa “mirada” externa, es necesario que seamos nosotros/as quienes nos regalemos esa caricia. Y, cuando no recibimos una caricia positiva, y lo que nos llega es una negativa, nos quedaremos con ella, ya que “siempre es mejor eso que nada”. Impactante. Pero cierto.

Existen varios tipos de caricias:

  • Positivas: son aquellas que transmiten aceptación, amor, las que ayudan a crecer y que provocan que una persona se sienta bien. Ejemplo: “¡Tengo ganas de verte!”, “¡Qué bien me ha salido este trabajo!”, “Me gusta cómo te queda esa camiseta”, etc. Son maneras de expresar reconocimiento, valía, afecto, admiración, etc.
  • Negativas: son aquellas que transmiten rechazo, desprecio, las que favorecen que una persona se sienta mal. Ejemplo: decir “Quítate del medio, estás molestándome”, “Como siempre, llegas tarde”, “No haces nada bien”, etc. son formas de manifestar incompetencia, molestia, invalidez, etc.
  • Mixtas: son aquellas que, a pesar de contener una caricia positiva, también llevan incluida una caricia negativa. Ejemplo: decir “¡Qué raro, la comida que has hecho está rica!, “Conduces bien, a pesar de ser una mujer”, etc. son modos de mostrar, de forma indirecta, una caricia negativa. Un “sí”… pero no.

Actualmente, debido a la pandemia del coronavirus, estamos viviendo en un momento en el que no es posible (responsabilidad social) acariciar físicamente a quienes están en nuestro entorno y mantener el distanciamiento físico. Por eso, es ahora, más que nunca, cuando es necesario que pongamos en práctica la expresión de caricias, tanto dedicadas a ti, como a los demás. Y, por favor, que sean positivas.

¿Qué caricias positivas das o te das?
Es una preciosa manera de seguir en contacto a pesar de la distancia.

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