Un poquito de mi historia

Macu Guerrero

Psicologa, terapeuta de pareja y de familia

Soy Macu, nací en Madrid pero con sangre granaína de mis padres. Trabajo con Ruth González en su consulta y me ilusiona poder compartir tiempo y espacio con ella.

Estudié psicología y posteriormente me fui formando en modelos de intervención psicoterapéuticos efectivos, especializándome en psicodrama y en psicoterapia humanista integrativa.


Biografía:


Mi tiempo libre lo dedico a leer, ver series y acudir a conciertos, la música en directo es una de mis grandes pasiones.

Ya a los 13 años deseaba dedicarme a la psicoterapia, sentía que era mi sitio, donde quería estar, acompañando a personas que se encontraban en un momento difícil de sus vidas o que necesitaban crecer de alguna manera. La idea era clara, sabía lo que tenía que hacer, qué pasos seguir para poder llegar a ello. Una vez acabé la carrera de Psicología, tomé conciencia de aquel deseo adolescente y me di cuenta de que lo que yo había estudiado me servía para poder trabajar pero no me facilitaba mucho más, no sabía demasiado cómo poder “estar” en la consulta. Casi inmediatamente empecé a trabajar como psicóloga en un centro de jóvenes en situación de grave exclusión social y fue ahí, o al menos fue el inicio, donde comencé a sentirme cómoda con la palabra “ser” psicóloga; poco a poco fui descubriendo lo más importante de esta profesión, “cómo estar” ante una persona que sufre, al lado de, sosteniéndola, en sintonía, acompañándola en su emoción, desde el amor terapéutico, incondicional.


Vida Profesional:

Durante 18 años mi lugar de trabajo no fue, en muchas ocasiones, una consulta, un despacho, sino lugares improvisados, donde era necesario estar para poder hacerme un hueco en la vida de los/as chicos/as, sin ser una intrusa.

De todo ello ha pasado mucho tiempo, he trabajado en distintas consultas, he realizado trabajos como formadora,… y siempre me quedaré con lo que aprendí en un inicio de mi carrera profesional: ser natural y estar para la otra persona, sintiendo con ella, a través de lo que nos dice, de la forma que pueda decirnos.

Muchos/as compañeros/as de profesión dicen que la nuestra, ser psicólogo/a, es la mejor profesión del mundo. Yo no sé si esto es así o no, pero tengo muy interiorizado que yo no podría haberme dedicado a otra cosa.