Sexología

La sexualidad forma parte de una de las dimensiones humanas más importante y delicada. No solo engloba el placer y diversión, sino el autoconocimiento, escucha, identidad y experiencia. A pesar de la importancia de la sexualidad, pocas veces es un tema motivo de consulta en terapia, incluso cuando esto puede llegar en ocasiones a generar frustración y sufrimiento sobre la persona. De ahí surge la existencia de la sexología, de la necesidad humana de acabar con este sufrimiento.

La sexualidad de cada uno/a forma parte de nuestra diversidad. Y esta diversidad, en sí misma, es un valor. Sin embargo, son estas diferencias las que a lo largo de la historia de la humanidad han sido patologizadas, negadas, e incluso perseguidas. No se han llegado a comprender como son: peculiaridades del ser humano. Es de gran importancia que la persona aprenda a buscar, a conocerse y a hacer lo que le apetece de forma que se esté encontrando a sí misma.

Dentro del ámbito de la sexología humanista, se aborda este tema de forma que se le facilite al/la paciente las herramientas y conceptos básicos de la sexología para que puedan abordar con confianza las dificultades sexuales y eróticas. Esto se consigue a base del trabajo con el cuerpo, el pensamiento, la emoción y la conducta del/la paciente. Por otro lado, es importante conocer ciertos mandatos que nos son inculcados desde la infancia. Adquiriendo el poder sobre nuestros propios miedos, deseos y emociones, alcanzamos el conocer las manifestaciones corporales y el poder conocerse a uno/a mismo; sin barreras, tabúes, miedos o prejuicios.

Conocerse es contactar con las propias sensaciones y necesidades. Y mediante la sexología humanista, el individuo puede alcanzar ese conocimiento a través de un espacio de optimismo, logros y descubrimientos.