Acompañamiento emocional a familias y niños.

Un espacio de escucha activa y respetuosa donde apoyamos la vivencia emocional de niños y familias.

El acompañamiento emocional consiste en el apoyo a la vivencia emocional de las familias y los niños desde la presencia activa, no directiva, respetuosa en un entorno amoroso en el que poder expresar y sentir libremente emociones.

En este acompañamiento, daremos validez a todas y cada una de las emociones que experimente la persona dejando que sea ella misma quien protagonice su proceso y se sienta comprendida y apoyada en todo momento.

Acompañamiento Individual:

El acompañamiento individual ofrece a los padres y madres, por separado, encontrar un lugar en el que expresar sus dudas, miedos y preocupaciones en la tarea de criar y educar a sus hijos e hijas. Así mismo, creamos un espacio donde damos voz a las emociones propias de cada uno de los progenitores ayudándoles a vivir dichas emociones, validándolas y adquiriendo herramientas que favorezcan la gestión eficaz de las mismas, sin perder de vista la responsabilidad que conlleva ser padres y madres.

El estar y sentirnos bien con nosotros mismos y nuestra tarea, nos ayuda a estar más disponibles y acertados a la hora tomar decisiones y acompañar a nuestros hijos e hijas.

Acompañamiento de familias:

En el marco familiar, en ocasiones, surgen circunstancias que hacen que la estructura y la organización familiar se vean afectada. Es entonces cuando un espacio en el que sentirnos seguros y escuchados, juega un papel fundamental.

El espacio para familias ayuda a encontrar las conexiones que, a veces, creemos perdidas, restableciendo el sentimiento de unión familiar, encontrando de manera conjunta otras alternativas y todos, avanzar hacia un entorno familiar donde cada uno de los miembros se sienta escuchado, seguro, querido y respetado.

Acompañamiento de niños y niñas

Durante la infancia y la adolescencia, nuestros niños y niñas experimentan una serie de cambios  físicos, psicológicos y emocionales. Todos ellos requieren de cuidado y atención.

Sin embargo, los cambios psicológicos y emociones al no ser tan evidentes como los físicos, en ocasiones, representan un verdadero reto para los padres y madres. Por este motivo, es de gran ayuda favorecer a nuestros niños y niñas un lugar en el que sin juicios ni exigencia se sientan libres de ser y sentir, expresando sus necesidades, miedos, preocupaciones, etc., ayudándoles a encontrarse a sí mismos, ser conscientes de sus capacidades y fortalezas y, de esta manera, volver a conectar con las personas más importantes en su vida: sus padres.